THE PERMEATING MURMUR
Exposición de Rosana Antolí
Un murmullo abstracto e incesante es el eje del recorrido de la exposición de Rosana Antolí, dividido en tres partes que avanza, pausa y se repliega según sus derivas, como una marea. Un murmullo que se infiltra y afecta lentamente al cuerpo del espectador, atravesándolo por cada poro de su piel. ¿Qué transmite ese bisbiseo continuo? La respuesta es tan resbaladiza como profunda: interrogantes y meditaciones sobre la vida, la muerte y la forma de relacionarnos desde nuestra preciosa y frágil condición humana.
La ambigüedad de la repetición protagoniza el primer espacio. Repetir organiza la vida, genera estabilidad y continuidad, pero también produce automatismo y pérdida de agencia. El cuerpo fragmentado realiza secuencias sin atención plena, atrapado en bucles que diluyen la experiencia y neutralizan la decisión. Sin embargo, ese «dejarse ir» encierra un tipo de libertad, la de ejecutar sin pensar ni recordar. Antolí establece un paralelismo entre estos movimientos repetitivos y los de la medusa inmortal —Turritopsis dohrnii— y especula con la posibilidad de ser eternos, como ella, si optamos por la iteración infinita.
En la segunda sección, el agua es el medio que desborda cualquier intento de contención, física o emocional. La entidad del cuerpo ya no se entiende cerrada, sino como un lugar de tránsito, permeable y expuesto. El agua conecta tiempos y materias, pero también introduce vulnerabilidad: lo poroso puede contaminarse, enfermarse, inundarse. La experiencia humana es inseparable de lo que la atraviesa y está sujeta a su eventual desaparición. En este apartado de obras fluidas, sensuales y contenedoras, el murmullo de la muerte se cuela para recordarnos aquello que nos constituye y limita ¿existe la posibilidad de superarlo?




















Del 17.04.26 hasta 28.05.26
Imágenes de la sala

Explicación Nerea Ubieto




